sábado, 4 de junio de 2016

Centenario de Los cuatro jinetes... Parte II



Los cuatro jinetes del Apocalipsis, novela escrita por V. Blasco Ibáñez en París y publicada por la Sociedad Editorial Prometeo de Valencia, fue puesta a la venta en España en los primeros días del mes de abril de 1916, y unos 200 ejemplares se enviaron a Argentina.
El libro, además de la presentación en rústica, probablemente fue publicado con el nuevo encuadernado que Blasco había solicitado a la Editorial, «en  tela blanca, empleando el oro en los adornos y una tinta azul para los títulos» y «a la inglesa o sea encuadernados en tela, con forro igual a la cubierta de rústica» 1  según lo había especificado el novelista.
La ilustración de la cubierta, la impactante imagen que en su momento dio la vuelta al mundo apareciendo en las paginas de la prensa que publicitaba o comentaba el libro, se puede considerar un ejemplo más del ingenio de Blasco y de su gran pasión por transmitir a través de las imagenes.



Los cuatro jinetes del Apocalipsis 
Alberto Durero, 1498
En los primeros días de enero de 1916, mientras estaba escribiendo Los cuatro jinetes del Apocalipsis, Blasco decide  buscar en la Biblioteca Nacional de París el grabado de Alberto Durero que representaba a los cuatro jinetes y envía su fotografía a la editorial «para que sirva de guía a Povo y Llorca» 1.
Francisco Povo, el artista valenciano que había sido elegido para ilustrar la cubierta de la nueva novela, enviaba sus bocetos al escritor a través de la correspondencia que este mantenía con la Editorial Prometeo. A finales de febrero, cuando estaba terminando su novela, Blasco acepta los últimos bocetos de Povo pero no antes de enviar nuevas sugerencias e indicaciones. La pasión de Blasco Ibáñez por la ilustración es evidente a lo largo de su intensa actividad como director artístico y socio de las empresas editoriales.  Consideraba que un artista debe ser pluripersonal«un escritor, aunque no sea dibujante puede aconsejar algo en materia de ilustraciones de libros»2.
Los cuatro jinetes del Apocalipsis, el nuevo libro de la guerrafue traducido al italiano, francés y holandés, y la publicación de las respectivas versiones fue bien recibida por la critica y el publico lector pero sin exceder las expectativas del novelista, según lo comentaría más tarde su autor: «En todas partes declararon algunos críticos que era la mejor novela sobre la guerra. En España, como en Francia, Italia, Holanda, al publicarse las traducciones, esto se dijo. Pero como venta, poco más  menos, como otras novelas mías. Nada que se saliese de los límites ordinarios»3.
  
Los cuatro Jinetes del Apocalipsis, Cubierta de los dos tomos de la edición en italiano de 1918

Los cuatro Jinetes del Apocalipsis, la edición en italiano de 1918

Los cuatro Jinetes del Apocalipsis. Una de las ediciones en holandés de los años 20.

Probablemente con su novela sobre la guerra, obra escrita a favor de los aliados - especialmente a favor de Francia-, Blasco esperaba obtener un gran éxito en este país, pero no fue así. La editorial parisina Calmann-Lévy, con el copyright desde 1917, publicaba la versión francesa en una modesta presentación y sin mucha publicidad. Parece que todos los esfuerzos de Blasco para lograr el deseado éxito en Francia fueron poco reconocidos en el país galo de aquella época, como lo comentaría más tarde el novelista:

Los cuatro Jinetes del Apocalipsis 
La edición en francés de Calmann-Levy
«En francés se han publicado Los cuatro jinetes muy amputados por exigencias editoriales…
…En los Estados Unidos, en Italia, en todos los países de lengua española han hablado con entusiasmo de mi esfuerzo como propagandista….menos en Francia. Mi esfuerzo lo conocen en los centros oficiales; lo conoce Poincaré y todos los que gobernaron bajo su presidencia. Pero el pueblo francés apenas lo sabe, porque lo he hecho en silencio y para el exterior, sin buscar quien se encargase en París de decirlo, una vez terminada la guerra.
Durante esa guerra, he llegado yo a escribir hasta 18 horas diarias. Escribía para muchos periódicos de España y América y no me pagaban, porque mis escritos eran de propaganda y suponían que me los pagaba Francia. 
Escribía la Historia de la guerra, un cuaderno todas las semanas de 32 páginas a dos columnas. Tres cuadernos representaban un volumen como cualquiera de mis novelas. ¡Y esto ha durado cuatro años! …   Como obra histórica, no vale nada; pero como obra de propaganda, la creo única. …Y todavía tuve ánimos para escribir Los cuatro jinetes, Mare Nostrum, Los enemigos de la mujer. No creo que escritor alguno haya hecho más por Francia; a lo menos que yo sepa»4.


Los cuatro Jinetes del Apocalipsis 
La edición clandestina de 1916, en Chile.

Mientras tanto, lejos de la guerra europea, en varios países sudamericanos se comercializaban ediciones clandestinas de Los cuatro Jinetes del Apocalipsis. Unos años más tarde, al viajar a Estados Unidos, Blasco comprobaría esta realidad que comentaría luego:
«Estas ediciones clandestinas circulan por todas las naciones de América mejor que las nuestras, y llegan hasta los Estados Unidos…   
“Los cuatro jinetes” se han vendido de las ediciones clandestinas americanas unos 150.000 ejemplares, mucho más que de la edición española »5.
«La razón porque se hicieron en América tantas ediciones clandestinas de “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, fue porque con motivo de la guerra y sus dificultades en las comunicaciones pasaron muchos meses entre la primera remesa de dicha novela y los pedidos que fueron llegando muchos meses después. Solamente en Chile se hicieron tres ediciones diferentes por tres editores  distintos, y uno de ellos confesó haber vendido doce mil ejemplares»6.

El gran éxito de Los cuatro jinetes del Apocalipsis llegaría casi tres años más tarde, cuando menos se lo esperaba su autor; fue lo que Blasco llamó «mi enorme y hasta absurdo triunfo en los Estados Unidos» y confesaba que «...casi estoy avergonzado de este éxito demasiado grande y fructífero. Yo nunca llegué a soñar esto, ni aun en los momentos de mayor ilusión»7.
En 1918, antes del final de la Gran Guerra, se publicaba la versión inglesa de la novela, traducida por Charlotte Brewster y editada por E.P. Dutton en Estados UnidosCharlotte Brewster Jordan (1862 - 1945), una modesta escritora y traductora estadounidense, se había radicado definitivamente en Argentina a fines de 1915. Con el propósito de perfeccionar su español, viajó en octubre de 1916 a España donde permaneció hasta fines de julio de 1918. Fue durante este tiempo cuando contactó con Blasco y le compró los derechos para editar Los cuatro jinetes del Apocalipsis en Estados Unidos.

En una carta, el novelista comentaba:
«Una traductora, Charlotte Brewster, me compró en mil dólares el derecho a traducir Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Yo creí hacer un negocio bueno. Ya no me ocupé más del libro»8.
En aquella época, Blasco estaba pasando por una situación económica crítica pero además «veía en tal acto, ante todo, lo que significaba para la propaganda á favor de los aliados en una América vacilante y tanto tiempo retenida en la pendiente de la intervención por las intrigas alemanas. La idea de ejercer en el espíritu del pueblo americano una influencia, cualquiera que fuese, que beneficiara á Francia, regocijaba de tal modo á Blasco, que al punto dio su asentimiento y firmó un papel donde cedía á la traductora, á cambio de sus trescientos dólares, todos los derechos de autor sobre la novela para todos los países de lengua inglesa, sin poder jamás alegar el menor pretexto para percibir otra cantidad, fuera cual fuera el éxito del libro en ultramar »9. 
E.P. Dutton de Nueva York que publicaría Los cuatro jinetes del Apocalipsis, era la misma casa editorial que unos veinte años antes, había publicado el primer libro de Charlotte Brewster.
La versión inglesa de La barraca de 1917  
El 30 de junio de 1918, el periódico The sun de Nueva York anunciaba la próxima publicación de la editorial E.P. Dutton & Company: Los cuatro jinetes del Apocalipsis, una nueva novela de Blasco Ibáñez. Presentando el libro como el drama de la guerra, lo recomendaba tanto a los lectores familiarizados con las obras de Blasco publicadas anteriormente - La Catedral y Sangre y Arena - como a todos los demás, interesados en conocer la reacción española frente a la guerra.
En aquella época,  Blasco Ibáñez no era un desconocido para el público norteamericano. «Mi situación allá era la de otros novelistas extranjeros. Me habían traducido varios libros; los diarios me habían tratado bien; se habían vendido de mis novelas unos cuantos miles; las personas cultas conocían mi nombre»8.
Un mes más tarde, el 27 de julio, el New-York Tribune  también anunciaba la publicación de la traducción del powerful war romance de Blasco Ibáñez.
En julio,  E.P. Dutton & Company  de Nueva York imprimía la primera edición de The four horsemen of the apocalypse  y desde agosto, la editorial iniciaba una intensa campaña publicitaria de la nueva novela en la prensa estadounidense, principalmente en el periódico The sun.

Publicidad en The Sun  Nueva York, 25 de agosto de 1918











El 1 de septiembre The Sun dedicaba una pagina completa a la presentación de la novela donde publicaba un amplio articulo acompañado por la imagen de la ilustración de Povo y un retrato representando al novelista. Más tarde, Blasco comentaba«Los periódicos quisieron publicar mi retrato, y, como no los había, sacaron fotografías del retrato al óleo que hace trece años pintó mi fraternal amigo Sorolla, y que figura en la Sociedad Hispanoamericana de Nueva York, fundada por el multimillonario y célebre hispanófilo Mr. Huntington»3.

Artículo de The Sun Nueva York, 1 de septiembre de 1918
En España, parece que el evento pasaba desapercibido. La única publicación que comentaba el caluroso y unánime elogio de la crítica norteamericana  sobre la versión inglesa de la novela era la revista La Lectura, que en su número de septiembre resumía así los comentarios de la prensa norteamericana:
 «"Ahora, por vez primera —declara el crítico de The New York Times, septiembre, 1918—, un autorizado maestro de la novela, que pertenece a una nación que hasta la fecha ha mantenido su neutralidad, ha elegido la guerra como tema, y nos ha dado en varios respectos una novela que, en interés descriptivo, en conocimiento del carácter nacional, en el conflicto de las pasiones y motivos nacionales, merece un lugar de honor junto a las mejores novelas contemporáneas."
Otro crítico, en The World, concede también a esta novela del escritor valenciano la preeminencia entre cuantas novelas han aparecido últimamente con la guerra por tema. Celebra, en particular, el magistral estudio de los caracteres, considerando la pintura de uno de los personajes, Madariaga, como clásica.
En otra importante publicación neoyorquina, The Sun  (I° septiembre 1918), leemos la más entusiasta de cuantas críticas se han dedicado a esta novela en la Prensa norteamericana. A juicio de este crítico, Blasco Ibáñez "ha escrito una novela histórica que, por su puro genio, aventaja a cuantas han aparecido en nuestros días"; una obra "poderosa y magistral, que, por su sobriedad, coloca al autor entre los primeros novelistas". La creación de Madariaga parécele un estudio de carácter que debe servir de modelo a los jóvenes novelistas, "un maravilloso estudio de carácter", y la obra, en conjunto, una producción estupenda y una triunfal tentativa de traducir con la pluma los horrores de la guerra.»10

Publicidad en The Sun Nueva York
13 de octubre de 1918
En Estados Unidos las ventas del libro aumentaban rápidamente y los periódicos publicitaban los numerosos elogios de la crítica a la novela, anunciando constantemente la publicación de nuevas ediciones. En septiembre se habían publicado las dos siguientes ediciones y al final de año, la editora contaba ya con cincuenta ediciones lanzadas. El éxito era arrolladorMientras que en Europa la guerra finalizaba, en el país norteamericano aumentaba el interés de la prensa y del público por el fascinante relato del conflicto bélico, escrito por un autor neutral cuyo prestigio se extendía de forma sorprendente. 
Publicidad en The Sun  Nueva York,
6 de octubre de 1918


Publicidad en  New-York Tribune,
19 de octubre de 1918











En aquel octubre de 1918, Blasco Ibáñez ajeno al gran triunfo de su novela, se encontraba temporalmente en París, convaleciente de una congestión pulmonar y preparando su regreso a Monte Carlo donde vivía desde hace unos meses; continuaba con su actividad editorial y según se lo comentaba en una carta a Llorca, estaba ideando nuevos proyectos para la Casa Prometeo de Valencia que recientemente había lanzado La novela literaria, una nueva colección de publicaciones:
«Yo llevo en la cabeza muchas cosas editoriales buenas y prácticas como la novela literaria, pero las guardo para después de la guerra, cuando baje el precio del papel y todo sea más fácil. El resto de mi vida pienso dedicarlo a la cuestión editorial y ya sabe que yo invento cosas.»11

Publicidad en  El Fígaro, 22 de octubre de 1918

El año 1918, que finalizaría con el inesperado éxito de Los cuatro jinetes del Apocalipsis, había comenzado para Blasco en Paris, donde poco antes terminaba Mare Nostrum, su segunda novela sobre la guerra, y seguía con la firme decisión de continuar escribiendo, así como lo había expresado anteriormente...voy a escribir dos novelas por año. Hasta mi muerte sólo pienso hacer novelas.»12
En enero, agotado y con problemas de salud, decide retirarse por una temporada a descansar  en Niza, en el sur de Francia.
«En 1918, casi al final de la guerra europea, caí repentinamente enfermo por exceso de trabajo.
Durante cuatro años trabajé doce horas diarias, sin ningún día de descanso. Hubo semanas extraordinarias en las que aún fué más larga mi jornada. Á esta tarea excesiva y abrumadora, que lentamente iba agotando mis fuerzas, había que añadir las privaciones é inquietudes de la vida anormal que llevábamos los habitantes de París…El frío de dos inviernos crudos, pasados casi sin calefacción, y el exceso de trabajo, acabaron con mi salud, y por consejo de los médicos me trasladé á la Costa Azul. No por tal cambio de ambiente dejé de trabajar. Como en París escaseaba el combustible, fuí en busca del calor del sol que nunca falta á orillas del Mediterráneo. Me instalé en Niza, por unas semanas nada más. Como necesitaba seguir trabajando, me sentí atraído por la soledad bravía del Cap-Ferrat, península que avanza en el mar su lomo cubierto de pinos. Durante unos meses viví en el Gran Hotel del Cap Ferrat como en un convento abandonadoAl fin me trasladé al Principado monegasco, que veía diariamente desde mis ventanas, avanzando su doble ciudad de Mónaco y Monte-Carlo sobre la llanura azul del mar.»13
V. Blasco Ibáñez en Niza. Marzo de 1918
En febrero se publicaba Mare Nostrum, una de las obras favoritas del autor:«Es mi novela, la obra de la madurez, de mi vida...»14  «Yo tengo algo del capitán Ulises Ferragut. Desde mis primeros años de escritor, sentí el deseo de dedicar un libro al Mediterráneo. Cuando terminé Mare Nostrum sentí la satisfacción del que acaba de cumplir un gran deber filial.»15
En marzo, en una entrevista realizada en Niza, Blasco exponia sus nuevos proyectos de novelista:
      «-Vine aquí...con dos novelas en la cabeza: Venus Dolorosa y Los enemigos de la mujer. La primera en surgir iba a ser Venus Dolorosa. La tengo completa en mi imaginación; sólo me falta escribirla. La otra vino en estado todavía informe; era un feto de novela. Pero al llegar aquí ha crecido de pronto, se ha completado de golpe, es más vigorosa que la otra, ha pasado por encima de su hermana para ganar la puerta de salida, me domina y necesito dejarle el paso libre. Esto me ocurre muchas veces. Mi próxima novela será Los enemigos de la mujer.»15
El articulo de la entrevista, publicado por la revista La Esfera, se acompañaba por una fotografía reciente del escritor en su residencia de Niza.

El ilustre escritor D. Vicente Blasco Ibáñez en su mesa de trabajo de su actual residencia en Niza. Marzo de 1918 
Esta fotografía, junto con el retrato del novelista tomado por Novella, fueron las imagenes que un año más tarde presentarían a Blasco Ibáñez al público norteamericano; ilustraban numerosos artículos publicitarios, aparecerían en los comentarios de la prensa, eran dibujadas por los mejores ilustradores y además, el original look del escritor valenciano, la blanca camisa de anchas alas, a lo marinesco, será el nuevo estilo de moda en los Estados Unidos: "la camisa Ibanez".


New-York tribune. 16 de noviembre 1919
Hacia el otoño de 1918, cuando se publicaron las primeras ediciones de The four horsemen of the apocalypse, Blasco Ibáñez estaba viviendo en Monte Carlo y probablemente fue allá donde el novelista recibió el libro a poco tiempo del lanzamiento, según lo comentaría más tarde, en una entrevista:
«Recibí dos ejemplares de la traducción, con el título The four horsemen of the Apocalypse, hermosa edición, elegantemente impresa y encuadernada, a dos dólares ejemplar»3.
El autor continuaba con sus actividades cotidianas desconociendo por completo el éxito de la versión inglesa de su novela y sin poder imaginar el apoteósico triunfo que pronto llegaría.

1918 La primera edición de The four horsemen of the Apocalypse
«Pasaron meses y un día recibí un fajo enorme de cartas de los Estados Unidos, de misses, que pedían mi retrato y me preguntaban si yo era yo...Creí que aquello sería broma, pero el correo aumentaba semanalmente. En la correspondencia llegan cartas de españoles establecidos allá, de Sociedades españolas, que son muchas en los Estados Unidos, de hispanoamericanos residentes en la América del Norte, todos muy contentos de que un compatriota hiciese hablar tanto de él en un país que se acuerda poco de España. Recibí centenares de periódicos y de anuncios a la americana, enormes, ruidosos, en los que aparecía mi nombre en grandes caracteres y con el elogio de “la novela de la guerra”, como la llaman allá por antonomasia. En octubre habían salido veinte ediciones, y desde entonces la venta es de 20 ó 30 mil ejemplares por mes.... Mi éxito es fulminante, si se quiere brutal, que, como ves, me tiene aturdido…»3.

Las primeras ediciones de The four horsemen of the Apocalypse probablemente todas tenían la sobrecubierta ilustrada con la clásica imagen ideada por Blasco y dibujada por Francisco Povo, la ilustración de la cubierta del libro original.
The four horsemen of the Apocalypse. La sobrecubierta de una edición del año 1921 
Posteriormente, el tema de la novela Los cuatro jinetes del apocalipsis inspiro a los artistas gráficos de la época para la ilustración de próximas ediciones o de anuncios publicitarios y además, la novela llegó varias veces al cine (detalles en un próximo post).

Washington Times de 29 de diciembre de 1918
Los cuatro jinetes - Ernst Ludwig Kirchner - 1917
Cubierta de Los cuatro jinetes del ApocalipsisIlustrador: Arturo Ballester
Cubierta de Los cuatro jinetes del Apocalipsis – Editorial: Constable&Co. 1923
Cubierta de The Four Horsemen of the Apocalypse. Ilustrador: Paul Quinn. 1930
Los cuatro jinetes del Apocalipsis traducida en alemán y publicada en 1922

El libro de Blasco Ibáñez, el best seller del año 1919, fue traducido en varios idiomas y publicado por las editoriales de todo el mundo. A través de las numerosas ediciones lanzadas a lo largo del último siglo, la obra del escritor valenciano fue ampliamente difundida y su autor conocido por varias generaciones de lectores.  

Fuentes:
1    «Epistolario de Vicente Blásco Ibañez  - Francisco Sempere (1901-1917)», Generalitat valenciana, 1999
2     Carta dirigida a Sagrelles. 22 de febrero de 1923
3   José Jerique: Una visita a Blasco Ibáñez, El Fígaro, 6 de marzo de 1919
4   Carta dirigida a Camilo Pitollet. París, 26 de enero de 1921
5  Carta dirigida a Llorca.  Menton, 14 abril 1922 
6    Carta dirigida a Llorca 27 mayo 1922 
7  Carta dirigida a Camilo Pitollet. París, 16 de enero de 1921
8  Carta dirigida a Gómez Carrillo. París, 7 de octubre de 1919 
9  Camilo Pitollet, «V. Blasco Ibáñez. Sus novelas y la novela de su vida», Editorial Prometeo, Valencia, 1921
10  M. Romera-Navarro: "Los cuatro caballos del Apocalipsis, por V. Blasco Ibáñez". La Lectura Septiembre de  1918  numero 213 – pag 175-176
11  Carta dirigida a F. Llorca, 23 de octubre de 1918
12  Carta  a Carlos Silva Vildósola.  Paris, 20 de noviembre de 1917
13  V. Blasco Ibáñez «Los enemigos de la mujer»- Al lector, Editorial Prometeo, Valencia, 1923
14 Carta dirigida a Carlos Silva Vildósola,  11 de febrero de 1918
15Juan R. Larrosa: “En la Costa Azul. El autor de “Mare Nostrum”, La Esfera, 13 abril 1918

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